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Post de prueba

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El gato que se cayó del árbol

Había una vez un gato llamado Milo que adoraba trepar al árbol más alto del jardín. Un día soleado subió hasta la rama más delgada para mirar los pájaros de cerca.

De pronto, la rama crujió y ¡crac! Milo se cayó. Mientras caía, abrió bien los ojos, giró su cuerpecito en el aire y estiró las patas.

¡Plaf! Aterrizó de pie sobre el pasto, como si nada hubiera pasado. Se sacudió el pelo, miró hacia arriba y maulló, orgulloso.

Desde ese día, Milo siguió trepando, pero siempre eligió ramas un poquito más firmes.

Fin.